Puñales escondidos: revelaciones y autodescubrimiento

Puñales Escondidos - Pilar Dughi - S/ 50,00 en Mercado Libre

Oportunamente revalorada en los últimos años, la obra de Pilar Dughi nos invita a repensar el panorama narrativo peruano de los últimos años del siglo XX. Además de su conocida labor como cuentista, Dughi dedicó sus esfuerzos creativos en la elaboración de una novela corta (Puñales escondidos, 1997), con una trama atractiva en la que se sumerge en las vicisitudes de la clase media limeña, como una antesala de la realidad financiera del nuevo siglo; al mismo tiempo, esta pretensión de retratar temas complejos de forma tan escueta culmina en un producto narrativo irregular.

Fina Artadi, quien ha trabajado durante gran parte de su vida como administradora en una agencia bancaria, toma conciencia del paso (y peso) de los años y empieza a poner todo en orden tanto para llegar a jubilarse como para asumir la paulatina llegada de la muerte ante la enfermedad incurable que padece. Gracias a sus recuerdos vamos reconstruyendo los retazos de una vida afectada por la monotonía, el silencio y la sumisión a la voluntad masculina en una sociedad donde reinan las apariencias –exacta imagen de Lima. Ante este escenario gris en el que se ha desenvuelto, una serie de irregularidades en su centro de labores llevará a Fina a emprender una búsqueda casi detectivesca, mientras que la introspección le genera un renovado interés por participar en talleres literarios.

Una de las mayores virtudes de la novela es su agilidad narrativa, la cual se ve suspendida ante las reflexiones metaliterarias que realiza la protagonista en torno a los libros de literatura japonesa que lee en sus talleres. Esto confirma la tendencia metaficcional que empieza a asentarse con más intensidad en el panorama narrativo de los noventa. También es relevante la mirada femenina que construye la protagonista al cuestionar el rol de las mujeres en la sociedad, pese a que es consciente de que ella tampoco puede escapar de estos códigos. La inercia y una sensación de vacío propician su alienación y extrañamiento ante el hombre con el cual ha mantenido una relación sentimental durante mucho tiempo. Esta misma sensación la lleva a desprenderse de sus valores éticos en su centro de labores cuando empieza a toparse con las redes de corrupción y malversación de fondos, pero la narración no llega a desarrollar este tema de forma solvente. En su lugar, aparecen pequeñas historias insertadas que no logran cohesionarse en la estructura mayor de la diégesis. Acaso sea el episodio extenso sobre las reuniones de lectura de literatura japonesa donde la autora empieza a establecer mejores paralelismos entre Fina y los personajes femeninos de estas novelas.

Puñales escondidos busca contar los cuestionamientos y devaneos de una mujer anciana sin recurrir a mayores innovaciones técnicas y apelando a un estilo muy tradicional, que le permite a su vez reincidir en el retrato de la Lima clasemediera que ha sido ampliamente visitada en la narrativa peruana (con el caso paradigmático de Vargas Llosa). No obstante, la incursión en el ámbito financiero demuestra el carácter crítico de Dughi para introducirse en un mundo que bien podría ser el anticipo de la imposición del neoliberalismo en el Perú. En este sentido, pese a que la novela se moviliza en el ámbito de la intimidad de su protagonista, Fina toma conciencia de las condiciones de trabajo y asume una visión más reflexiva sobre sí misma gracias a la literatura. Con ello, se debe destacar que si bien Dughi está retratando un ámbito urbano muy familiar –el mundo burgués-, su protagonista no se encierra en sí misma, sino que intenta alzar una voz de protesta, aunque es consciente del paralelismo entre su derrota y la de la sociedad limeña, lo cual nos recuerda el carácter pesimista de la poética ribeyriana. No es casual que muchos personajes sean ancianos, cuyas adversidades en la vida los han llevado a terminar solos, como el caso de Fina, esperando que la muerte arase con ellos, como una demostración de que la ciudad suele ser más hostil para los viejos. No hay coartadas, nos parece sugerir novela, a menos que como Fina, uno actúe de forma radicalmente opuesta a como lo ha hecho durante toda su vida.

La única novela escrita por Pilar Dughi es una interesante invitación a explorar la subjetividad femenina de la clase media, y que esboza los enigmas del mundo financiero, pero sin llegar a realizar una mirada profunda o solvente sobre las consecuencias o el impacto de los problemas económicos en la sociedad en general. En su lugar, vemos casos aislados o personajes que aparecen muy brevemente en la narración y que trazan una imagen de una realidad individualista, que desde luego solo aborda un pedazo de la compleja y heterogénea sociedad limeña. Puñales escondidos es también una historia sobre la ética, pero que no apela a moralismos, sino a reflexiones sobre la voluntad y el deseo de una mujer, quien encontrándose en la etapa final de su vida, demuestra que más allá de aceptar las reglas impuestas por la sociedad y el régimen laboral, su subjetividad aún no ha sido arrebatada por la muerte, y por ello mismo, puede tomar las decisiones más inesperadas.

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